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lunes, 21 de octubre de 2013

Pronto y bien, tarde y mal

Un comentario reciente sobre que Nokia había entrado demasiado pronto en el negocio de los smartphones me ha recordado que los negocios no solo dependen del tamaño, sino de la sazón. En la era digital es muy corriente confundir las cosas, los soportes con el género, los objetos con los usos, los negocios con las ocurrencias, y hacer las cosas bien sigue siendo tan necesario como en la era de la imprenta. Por ejemplo, para ganar dinero vendiendo teléfonos es imprescindible que fabricarlos y comercializarlos nos cueste bastante menos que venderlos, como lo hace Apple, sin ir más lejos.

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