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jueves, 25 de julio de 2013

Bibliotecas sin libros

La oficina sin papeles fue una promesa, incumplida, de la primera ofimática. Las bibliotecas sin libros parecen pertenecer al mismo género de incumplimientos, solo que con aspecto de amenaza. ¿Hay motivos para tener temores? Creo que no, pero estoy seguro de que estamos todavía muy lejos de saber aprovechar con rigor y enorme beneficio las ventajas científicas y filológicas de las tecnologías digitales. Su facilidad de uso las ha extendido a todos los dominios y se han quedado sin rendir todo lo que pueden rendir en la ciencia, la investigación y la preservación, catalogación y promoción de la cultura escrita, entre otras. En esto han jugado un papel muy negativo los intereses creados de los editores tradicionales y los hábitos, supuestamente de alta cultura, de buena parte de los lectores, pero alguna vez pasaremos el sarampión y llegaremos a poder gozar de las ventajas sin padecer los inconvenientes tontos y molestos de la confusión y el caos. 

1 comentario:

cantueso dijo...

But there are also some disadvantages. I wonder what will happen to millions of documents when the industry again introduces basic format changes. Do you remember the small "disquetes", maybe 7 x 7 cm, black plastic with a small metal chip? Weren't they very very practical to keep or to give away or send some small document? What happened to those?