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jueves, 22 de marzo de 2012

Cotorreo electrónico

Según el evangelio, difícil es distinguir la buena de la mala hierba, hay que esperar a la siega final. En tiempos de tecnologías rápidas, esa espera es casi impensable, de modo que lo que podemos dar por cierto es que abunda más la tontería que lo realmente interesante. No cabe otra cosa que protegerse frente a la abundancia del ruido, del chismorreo, pero es muy difícil, exige una determinación casi kantiana. De joven leí que Whitehead decía que no contestaba a la correspondencia porque de hacerlo no habría podido convertirse en un experto en el Concilio de Trento, además de ser un grandísimo filósofo y matemático. El ejemplo de Whitehead me consolaba en  mi pereza para responder cartas, aunque nunca conseguí saber demasiado de Trento, pero ahora tendré que volver a pensar en el asunto, porque mi manía de contestar a todo lo que llega por la red está superando el umbral de lo razonable. ¡Si hasta los diputados producen cuatro tweets de media!

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