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domingo, 28 de agosto de 2011

Pelahustán

Hoy he hecho una excursión a Cenicientos, uno de los pocos pueblos que no conocía de la Comunidad de Madrid. Después me dirigí a Sotillo de la Adrada, pero, de camino, me llamó la atención un letrero que anunciaba un pueblo del que no había oído ni hablar y para allá que me fui, a Pelahustán,  un nombre de resonancias  persas o así y que resultó ser un pueblo realmente hermoso y encantador. La distancia que se prometía corta resulto de casi 25 kilómetros, y la carretera, en bastante mal estado, es una maravilla, imagino que aún más lo será en invierno. A lo que iba, en Internet he encontrado información suficiente sobre el particular, sobre los orígenes del nombre y la historia de esa población tan recóndita, lo que me anima a comentar que lo que hunde a Internet es el desorden comercial, que cuando hay intereses de ventas y de imagen empiezas a no poder fiarte de nada. Esto tendrá que acabarse alguna vez, porque crea un desorden mareante,  que te hace perder el tiempo y te desanima. Si a esto se añade el desorden y las chapucerías habituales, para nuestra desgracia, la verdad es que entiendo la reacción de quienes abjuran de estas cosas. ¿Cómo se organiza una conjura para poner orden lógico a las pretensiones de todo el mundo de venderte algo? Tremenda pregunta, la verdad, pero espero que se le acabe ocurriendo a alguien una solución, o que, al menos, nos arrimemos a lo que es común en otras latitudes. 

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