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miércoles, 3 de agosto de 2011

Google y la memoria


El verano tiene muy variados efectos en la conducta, especialmente en la de los periodistas que se ven en la necesidad de mantener el flujo de noticias, que tiende a escasear, de manera que, o cubren el espacio con fotos de famosas en bikini, o en lo que sea, o tienden a dar noticias de descubrimientos portentosos. Mi favorito de estos últimos es el de que en verano se produce, nada menos que el 25% de los divorcios.
Una de las noticias que se ha colado días atrás tenía una fuente prestigiosa, la revista Science, de modo que la tendencia de los periodistas a fantasear sobre lo que se ha logrado estaba, en este caso, bien fundada. Resulta que una serie de pruebas ha demostrado que el esfuerzo de la memoria se reduce cuando se sabe, o se cree, que el dato es fácil de localizar y está a buen recaudo, y algunas otras curiosidades. No creo que el tal experimento pueda llegar a ser considerado uno de esos cruciales, que cambian el paradigma y esas cosas; a mi me parece un poco veraniego, qué quieren que les diga. Pero seguro que sirve para que alguno la emprenda otra vez con la lectura profunda y tal y cual.
La memoria, como casi todas nuestras facultades intelectuales o espirituales, si se quiere, es algo que no conocemos bien y que nos empeñamos en entender a partir de metáforas de la vida común. Para casi todo el mundo, la memoria es un registro, aunque seguramente sea algo más, y algo distinto. Lo que no cabe duda es que poder hacer uso de una memoria fiable tiene una gran utilidad, y que si se pretende cargar la memoria de manera excesiva enseguida entra en acción un mecanismo de recorte y expulsión, por decir algo. Lo importante es que este aspecto que han descubierto ahora unos psicólogos americanos, no sé si en verano o en primavera, que tampoco es mala sazón, representa un tópico muy bien conocido desde la antigüedad. En el Fedro, Platón hace un reproche de este tipo a la escritura, porque, según dice,  desprestigiará la autoridad de los ancianos, y relajará el esfuerzo necesario para retener algo. No nos ha ido mal con el invento, aunque no seamos tan listos ni tan gruñones como Platón. 

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