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domingo, 31 de julio de 2011

Menos lobos con las redes, Caperucita

Con la expresión del título castigábamos en mi adolescencia las pretensiones exageradas de cualquiera de nosotros cuando se trataba de pretendidas conquistas románticas o de intrépidas aventuras. Francamente, esa es la expresión que se me ha venido a la cabeza al leer el excelente artículo ("Por qué la revolución no será tuiteada") de Malcolm Gladwell en Revista de Occidente (número 362-363, julio agosto de 2011). Contra las pretensiones desmesuradas de Shirky (Here Comes Everybody) sostiene muy atinadamente, a mi juicio, que las redes sociales y los tuits son herramientas bastante inadecuadas para explicar cualquier revolución de importancia, de las que ha habido sin que existieran esos medios, y de las que habrá con ellos, o a su pesar,  porque aunque las redes sean, y precisamente por eso, instrumentos ideales para ampliar las relaciones superficiales y no jerárquicas, los intereses menos dramáticos, no sirven para mucho cuando hay en juego intereses vitales de mayor importancia. Las revoluciones políticas no se montan sobre redes democráticas, sino sobre liderazgos, lealtades personales, lazos históricos y profundas experiencias comunes, muy fuertes y frecuentes, antes de que puedan salir adelante. 

1 comentario:

David dijo...

Interesante referencia cultural, la del subtítulo "The Revolution will not be Tweeted", a la famosa canción "The Revolution will not be Televised" de Gil Scott Heron, cuyo estilo recitativo se considera precursor del hip hop.