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sábado, 18 de junio de 2011

¿Desaparecerá el correo electrónico?


El dinamismo de la red es tan alto que, con alguna frecuencia, se hace necesario preguntar a los expertos sobre qué va a pasar en el futuro. Si el hombre, se ha dicho, es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, no tiene nada de extraño que haya quienes se presten a ese juego profético que es, en realidad, casi  una contradictio in terminis. Puede que haya veces que se registren aciertos, pero serán los menos. A mi, esto me consuela, que quieren que les diga.
Con alguna frecuencia he escuchado predecir la desaparición del correo electrónico. Supongo que se refieren, sobre todo, a su entera inclusión en un sistema de comunicación más amplio y supuestamente mejor, como lo que prefiguran algunas redes sociales. No sé lo que pasará, pero sí puedo decir que su desaparición, sea lo que sea lo que se entienda por tal, me molestaría mucho. El correo electrónico tiene en su contra el ser uno de los servicios más veteranos, algo que ya funcionaba en las redes internas antes de que existiese nada que pudiera parecerse a la red. A su vez, esa relativa vejez ha hecho que sea un servicio bastante maduro y que su índice de crecimiento sea menor que el de otras aplicaciones, precisamente porque ya ha llegado a casi todos los sitios a que podría llegar. La dinámica económica y competitiva de la red es de tal naturaleza que eso que es un gran ventaja puede considerarse un inconveniente, aunque no lo sea, de ningún modo.
Creo que el correo debiera ser uno de esos servicios que, puesto que es casi perfecto, permitiera el crecimiento de la escritura y la lectura sosegada en el mismísimo seno de la red. Creo que es el sitio perfecto para un nuevo florecimiento de la literatura epistolar. Lo que hay que hacer es acostumbrarse a usar el correo sin pegar patadas a la gramática, cuidando el estilo, recreándose en la escritura. Yo procuro hacerlo siempre que puedo y he de decir que he mantenido algunos contactos epistolares muy gratos y provechosos. Sería terrible que desapareciese esa manera de hablar con los verdaderos amigos, que se pueda perder la forma de conversación que más se aproxima al libro. No sería una consecuencia de la tecnología, sino de la barbarie, y no tengo que insistir en que son dos cosas muy distintas. 

1 comentario:

antonio gonzalez dijo...

Querido Jose Luis,
El correo electronico es en realidad uno de los mayores avances que nos ha regalado la tecnologia. Se impuso al obsoleto fax implantandose en todas las empresas y particulares a una velocidad vertiginosa. Esta velocidad de implantacion, suele ser un parametro muy valido para definir la calidad/utilidad de un producto en relacion a lo que sustituye.
No veo con claridad que esta valiosisima herramienta pueda estar llegando a su fin, o pueda quedar postergada por la aparicion de un nuevo producto que rebase ampliamente al e-mail en utilidad.
No obstante, creo haber aprendido que en lo concerniente a la tecnologia, es poco prudente hacer predicciones sobre productos o metodos, en el sentido de que estos no puedan ser mejorados.
Sin embargo, este principio, da mucha cancha a quienes creen tener una "bola de cristal mental", y consecuentemente hablan y hablan sobre lo que viene, sin ninguna logica o fundamento de uso social o empresarial.
Solo tengo un temor generalizado, que extiendo a este caso tambien, "la nube". Digo esto, porque pese a ser un intenso defensor de la utilidad y beneficios de "la nube", esta podria morir de exito. Si la sobrecargamos, no tendremos ancho de banda para todos y las consecuencias de ello, seran medidas bien conocidas ya por los humanos. Racionamiento o precio. Racionamiento es igual a ralentizacion de las prestaciones. Precio es = a implantacion de sistemas de pago por uso. Cuidado, con todo en la nube, esto sera mas facil de implantar y sobre todo mas facil de explicar, porque nos deben de cobrar.
Un abrazo
Antonio Gonzalez