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jueves, 26 de mayo de 2011

El instrumento universal

Cada vez resulta más evidente que los telefoninos, me encanta la forma italiana de llamarlos, están destinados a servir de todo, incluso como teléfonos. No hace falta ser un genio de la prospectiva para imaginar que irán incorporando cada vez más funciones, tareas que ahora debemos realizar mediante otros instrumentos. Ya es apabullante una enumeración de las cosas que pueden hacer: teléfono, máquina de fotos, cámara de video, consola de juegos, televisor, linterna, brújula, mapa, navegador, grabadora de sonido, agenda, prácticamente todas las funciones de un PC convencional, aparato de música, reloj, etc., y seguro que me dejo varias. Ahora se anuncia que podrán servir como medios de pago (mi Nexus S viene equipado con un sistema que lo hace posible ya) pero el problema, me temo, estará en adaptar el entorno, además de cambiar los hábitos cosa que siempre resulta más difícil de lo que parece. Que yo sepa, quedan todavía unas funciones esenciales que implican transportar instrumentos y que podrían incorporar con relativa facilidad y gran ganancia de ergonomía (¿se dice así, no?). Veamos cuáles: en primer lugar las llaves, tanto de inmuebles, como de coches, armarios o buzones. Es algo que imagino acabarán haciendo, con gran beneficio para los que las perdemos más de la cuenta, y no sabemos de qué demonio son las que llevamos encima. Otro uso obvio es el de elemento de identificación, lo que permitirá acabar con carnés de identidad, pasaportes, carnés de conducir, de la seguridad social y mil instituciones más que nos tienen controlados. Seguro que muchos pondrán el grito en el cielo, pero yo no veo más que ventajas en esa sustitución, porque además, se podrán hacer teléfonos que solo funcionen al reconocernos exclusivamente a nosotros para esa clase de funciones. No creo que esté muy lejos esta posibilidad. Por supuesto acabarán por desaparecer las tarjetas de crédito, los billetes de banco y las monedas, lo que será maravilloso, y, como por añadidura, los teléfonos serán tan perfectos y específicos de cada quien que no merecerá la pena intentar robarlos. Así que los chicos jóvenes que gusten del ramo tiene un gran trabajo por delante hasta encontrar las aplicaciones más seguras, ligeras y útiles. ¡Ah y no se olviden de la navaja suiza, tal vez con láser!

1 comentario:

Karim Gherab Martín dijo...

Otra utilidad de los telefoninos actuales es el intercambio de tarjetas de visita.

A saber lo que harán en el futuro los telefo-nanos.