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jueves, 28 de abril de 2011

Muerte a la red, vivan las apps


En uno de sus interesantes posts de Gadgetoblog, Olvidad la web, Ángel Jiménez de Luis, que sabe explicarse muy bien, cuenta la euforia que está empezando a levantarse en torno al ilimitado mercado de crecimiento de los teléfonos con acceso a Internet, contra las escasas expectativas de la red misma (de las páginas web tradicionales, por decirlo así) que parece un tanto relegada en las expectativas de negocio a medio y largo plazo. Me parece muy lógico que así sea, porque la red lleva un tiempo perdido en desarrollar fórmulas que aportan poco o nada a sus posibilidades, primero con el 2.0 y luego con el famoso asunto de las redes sociales, y no acierta a encontrar y explotar, me parece a mi, lo que no podría servir de nada en el universo de los telefoninos y que, en cambio, podría ser de inmensa utilidad en otros campos, claro está que menos populares.
Simplificando, me parece que es razonable prever en un gigantesco crecimiento de las aplicaciones móviles, que le acabarán interesando a todo el mundo, mientras que la web con acceso tradicional a través de PC tendrá que especializarse mucho en sectores minoritarios, profesionales, culturales, de investigación, académicos, etc., sin que eso quiera decir que no pueda seguir prestando también otros, a los que, sin embargo, se accederá mayoritariamente por vía móvil. Está claro que el teléfono pasará a ser el instrumento universal por excelencia, será llave de todas nuestras cerraduras, tanto de coches como de casas, medio de pago (dejarán de circular monedas), tarjeta de visita, sistema de control biomédico, y un buen número de cosas más que todo el mundo utiliza habitualmente con diversos instrumentos más o menos ligeros. La red de acceso tradicional, en cambio, se deberá  concentrar, básicamente, en todo lo que exija leer y escribir, de manera que pasará a ser algo menos general, aunque a cambio, hay que esperar que se vuelva mucho más eficiente. Creo que lo que veremos es cómo muchas cosas que hoy se hace exclusivamente a través de PC se harán mediante el móvil, pero el PC que conocemos no morirá, de la misma manera que, aunque soy consciente de la baja calidad de la analogía, la aparición de los libros de bolsillo no supuso la muerte de las bibliotecas, aunque esa es otra. 

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