Página del autor

Pincha aquí si quieres ir a la página del autor

jueves, 14 de abril de 2011

Inexplicable

En una de las entradas  de su magnífico Gadgetoblog  comenta Ángel Jiménez de Luis los esfuerzos de Amazon por  abaratar su producto Kindle introduciendo publicidad en su uso, más o menos al estilo Google. Me ha interesado mucho el comentario de uno de los post, de Libertario social, y que reproduzco a continuación:

“Para mí, el problema de está versión más barata es que no tiene 3G, solo wifi. Y para mí, lo mejor del Kindle es poder coger un libro nuevo en cualquier momento, sin tener que ir buscando un hotspot o pagar un cibercafe, ya que solo uso el Kindle fuera de casa. Para otros, seguro que no será así. Ahora el único problema es lo que cuestan los libros, en la mayoría de los casos más que su versión impresa, cosa que veo inexplicable”.

No voy a pretender que sea perfectamente explicable el precio, que también me parece lógicamente absurdo, de los libros digitales, pero sí quiero anotar que, con mucha frecuencia, los lectores, los idealistas, y otras muchas especies de personas ajenas al proceloso mundo de los negocios, damos por sentado que el precio tiene algo que ver con los costos, e imaginamos que los costos de la edición digital y de la distribución siendo, como lo son, efectivamente, mucho menores, que los de la edición y la distribución impresa... ergo, los libros digitales debieran ser mucho más baratos. Yo también pienso así, pero creo que hay que tener en cuenta una serie de factores:

  1. Si los editores venden bien a precios altos no tendrán incentivos para bajarlos,
  2. Mientras subsista el sistema tradicional de edición impresa como mayoritario, las empresas editoras arrastrarán hábitos inadecuados al nuevo mercado y tenderán a evitar que crezca sin su control el nuevo entorno, de manera que favorecerán los precios altos de las ediciones digitales,
  3. Nada cambiará de manera radical hasta que se comprenda que hay un mercado nuevo, que hay que enfrentarse a él con reglas nuevas, y, muy probablemente con empresas nuevas, y que todo lo que no sea abaratar muchísimo más los precios, en el entorno de los 2 o 3 euros, menos de cinco dólares, para la mayoría de los libros, no conseguirá que entre a funcionar con  pleno rendimiento  un mercado completamente distinto, con enorme potencialidad, y seguramente muy rentable,
  4. Lo que no es explicable, me parece a mí,  es que tarden tanto en aparecer las nuevas empresas editoras. Es posible que las batallas sobre los soportes estén retrasando la revolución de los contenidos que, en materia de textos, aún no ha comenzado, esa es la verdad,
  5. En consecuencia, el precio no tiene tanto que ver con una idealización de los costes, que además son siempre muy difíciles de estimar, si o con las ideas que las empresas se hacen de cómo ha de ser el mercado, y es obvio que, en su mayoría, todavía se sienten inseguras frente al entorno digital, de manera que, en el fondo, tratan de parar, o de atrasar, lo inevitable.

Tal vez yo lo simplifique en exceso, pero creo que es literalmente absurdo el empeño en mantener los viejos esquemas y que, como mucho, asistiremos a un proceso de eliminación de un sector del público por mera defunción, un poco como me parece que está pasando con los medios de información impresos. Todas las revoluciones han sido vistas como una tragedia por quienes no han sabido comprenderlas y subirse a tiempo.

No hay comentarios: