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sábado, 16 de abril de 2011

Copiar y algo más, o menos

Casi desde el comienzo mismo de Facebook, su existencia se ha visto rodeada de pleitos y demandas. No pretendo tener nada que decir sobre el aspecto jurídico de este asunto, pero sí querría comentar algo sobre el problema más general de la copia ahora que un tribunal federal de apelaciones estadounidense se ha pronunciado sobre las pretensiones de Tyler y Cameron Winklevoss, los gemelos ricos, listos y guapos que  acusaron a Mark Zuckerberg de haberles robado su idea para crear la red social Facebook.
Para ilustrar lo que pienso sobre el particular contaré una anécdota personal. Hace muchos más años de los que yo quisiera, estaba un día de verano con un grupo de amigos mirando la bahía de Rande, cerca de Vigo, desde un monte cercano; la vista era, y es, maravillosa, y en estas se nos acercó un paisano de la zona y entabló conversación agradable con nosotros sobre muy diversas cosas, pero en especial sobre el futuro de aquellas tierras tan hermosas. Vista nuestra atención, se fue creciendo y nos anunció que sobre aquella bahía se iba a construir un puente y que ese puente, que es el que ahora hay, y en verdad es espectacular y esbelto, iba a ser  “tan bonito, tan bonito” que ya, dijo literalmente,  “lo habían copiado los alemanes”.
La idea de copia del paisano gallego era, efectivamente muy peculiar, y creo que eso pasa, de uno u otro modo, con cualquiera que diga que una cosa que alguien ha hecho copia algo que él no ha hecho todavía. La idea de Facebook no puede ser más simple, me parece. El secreto de su éxito no está, seguramente, en la idea y en su simpleza, sino en cómo la ha desarrollado el señor Zuckerberg y los demás que le han acompañado en la aventura. ¿Puede decirse que eso copia algo? No creo que la demanda tenga sentido preciso, aunque los abogados sepan hacer diabluras. Por eso me parece que es bastante absurda la idea de que haya que guardar bajo cuatro llaves las ideas que se nos ocurran. Lo importante no son esas ideas, sino lo que se haga con ellas, a pesar de ellas y contra ellas, las cosas reales, y tampoco importa mucho que esas se copien: el progreso no es algo muy distinto a eso. 

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