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viernes, 18 de marzo de 2011

Redes sociales

Se habla mucho de ellas e incluso se les atribuyen efectos extraordinarios. Es obvio que son nuevos caminos y que, de algún modo, abren esa nueva patria del mundo infinitamente parcelado, pero no logro apartar de mi cabeza la idea de que se exagera su importancia, de que su crecimiento no significa una tendencia de fondo en el desarrollo de este mundo tan nuevo como imprevisible. No hay nada más fácil que equivocarse hablando de estas cosas, pero tampoco sirve de nada eso de gritar siempre con los demás que recomendaban en el Ingsoc orwelliano. 
La razón de fondo de mi escepticismo es que espero más de las nuevas posibilidades, pero para ser optimista hace falta, quizá, que pase más tiempo. Lo único que hemos hecho con las redes es aprovechar posibilidades de crecimiento muy rápido; se puede decir que la idea se le puede ocurrir a cualquiera, como se ve, por ejemplo, en la película sobre Facebook. Me gusta pensar que están por llegar cosas que realmente nos sorprenderán, que contribuyan a mejorar mucho las condiciones de vida y, si estuviese en lo cierto, creo que, más pronto que tarde, acabaríamos por mirar a las redes sociales con el escaso asombro con el que mirábamos a las voluminosas guías de teléfonos de Manhattan, algo útil, pero poco más.

2 comentarios:

Antonio Gonzalez dijo...

Totalmente de acuerdo con tu vision. Sin embargo, si hay un trasfondo que tiene importancia y puede generar alguna sorpresa.
Me refiero a la tecnologia en si misma, esa con la que se hacen las redes que todos conocemos, pero que tambien pueden usarse para fines, digamos mas ocultos o preocupantes, y aunque este es un problema diferente, esta ahi.
Un abrazo

José Luis González Quirós dijo...

Para Antonio: imagino que la tecnología que hay detrás será más sofisticada que las obviedades que se ven y me temo que, como dices, algunos estén haciendo cosas que no quieren que sepamos. Otro abrazo,