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sábado, 19 de febrero de 2011

Reproduzco con el permiso de su autor, el señor Lobo, un interesante post en relación con la industria musical  y que está lleno de enseñanzas para otros sectores. 

Acaba de hacerse público, a través de la RIAA (asociación de la industria discográfica de Estados Unidos), un revelador gráfico que muestra el abrumador cambio obrado en la industria (y sus ingresos) desde la aparición de los formatos digitales e internet.
Pero no sólo eso. Del gráfico pueden extraerse interesantes conclusiones. Por lo pronto, aquí tenéis el gráfico:

Como véis, muestra la evolución de la industria desde 1973 hasta 2009. Con un análisis amplio, se puede ver el vaso medio lleno, en lugar de medio vacío. El lobby de las discográficos y su coro de agoreros se fijarán únicamente en la curva descendente de los últimos años.
A mí, sin embargo, me ha llamado poderosamente la atención el desmedido ascenso ocurrido desde mediados de los 80, es decir, después de la aparición en el mercado del CD. De ahí resulta que se ha vivido una época de oro sin precedentes, sostenida como todos sabemos en los precios excesivos de estos dichosos soportes.
Con todo lo acusado que parece el descenso de los últimos años, con esa crisis tan "espantosa" que parece que nos ha tocado vivir, resulta que la industria sólo ha descendido hasta niveles similares a los de 1992, es decir, entrados ya en la época dorada del CD.
Por otro lado, mucho poner el grito en el cielo contra la piratería e internet, y ahora nos damos cuenta de que los ingresos derivados de formatos digitales ya están a la misma altura que los derivados del CD al comenzar la década de los 90, y van creciendo cada año.
Por último, el gráfico podría ser algo "tramposo" al no representar para nada el repunte en las ventas del vinilo, que como sabemos se viene produciendo en los últimos años.
En conclusión, es difícil predecir la evolución del mercado en los próximos años, pero lo que sí se puede es extraer una interesante lectura de este gráfico. Lo que ha llegado a su fin es una época anómala en la que artistas con poco o nulo talento (como ciertos cantantes dados a compartir reflexiones extemporáneas vía Twitter) estaban llevando a la industria a generar ingresos nunca vistos.
Siempre había tenido la impresión de que la época dorada de la música era la de los Beatles, los Who, la Motown, etc. Resulta que sólo para el público. Para la industria, y para los bolsillos de sus ejecutivos, la época dorada ha tenido a los CDs de Madonna, J-Lo, Shakira y Enrique Iglesias como grandes protagonistas. Y esa es la verdadera época dorada que las discográficas lamentan que haya llegado a su fin.
Es cierto que esta es la primera vez en 40 años en la que la introducción de una nueva teconología, o soporte, supone revertir la tendencia al crecimiento en los ingresos. Pero hay que entender que se debe a dos razones:
En primer lugar, los formatos digitales permiten comprar canción por canción en lugar de álbum a álbum (aparte de que internet da multitud de herramientas a los usuarios para saber de antemano si una canción les gusta o no, y si merece la pena su compra). Es, en cierto modo, un regreso a la época en la que el público joven y adolescentes compraba masivamente singles, porque no tenía dinero para adquirir LPs.
Por otro lado, la tendencia ascendente no podía mantenerse eternamente. Si cada vez la industria musical ganase más, y siempre más, se llegaría a una situación absurda que supondría que los consumidores estarían destinando proporciones escandalosas de su dinero a adquirir discos. Por tanto, en algún momento tenía que llegar el frenazo y subsiguiente ajuste. La tecnología ha hecho que fuese ahora.
Si la "crisis" actual viene a poner las cosas en una dimensión más razonable, y hace que los intereses de compradores y productores de música estén mejor repartidos, bienvenida sea.

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