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martes, 8 de febrero de 2011

Nexus S

Aunque me he convertido en un usuario convencido de la superior calidad de los productos Apple, mi teléfono móvil es un Nexus S comprado a los pocos días de salir. Durante dos años he gozado del uso del Nexus One, la primera incursión de Google en la mundo de la telefonía y mi experiencia ha sido muy agradable, de modo que me decidí a conseguir el Nexus S en cuanto estuvo disponible. El One fue fabricado por HTC, una compañía excelente y de cuyos servicios de atención al usuario no puede haber ninguna queja, y el S está siendo fabricado por Samsung, de la que hay que decir exactamente lo mismo. Tengo el Nexus S desde hace un par de meses y creo que mejora mucho las prestaciones de su hermano mayor, especialmente la navegación web y el navegador sobre Google Maps. Además se trata de un terminal de diseño muy atractivo y con una pantalla que evita bastante bien las molestísimas manchas a consecuencia del contacto con los dedos. Cualquiera que lo compre quedará encantado de su facilidad de uso, de su rápidez y de su eficiencia.
Ahora Vodafone anunica que venderá en exclusiva el Nexus S, de manera que supongo que el terminal se hará más popular. Lo único que me temo es que el versionado de la operadora le haga flaco favor al aparato, una manía realmente idiota de los operadores para poner su marca por todas partes y en perjuicio del usuario. Yo me pasé, con gran temor, a Vodafone desde Movistar, harto de las chapucerías de la vieja telefónica española, de su avaricia en las facturas. De momento, estoy encantado en Vodafone, aunque también me hicieron alguna pequeña trampa en el contrato, como asegurarme que se podían usar varias tarjetas con el mismo número para tener un teléfono fijo en el coche, por ejemplo, y enterarme luego de que eso no sería posible con la tarifa que había contratado, buena e interesante por lo demás. Me temo que los Nexus S de Vodafone puedan funcionar un poquito peor que el mío, enteramente libre, por esa manía identitaria que persigue a las compañías: ¿comprenderán alguna vez que lo que nos mueve a cambiar de proveedor no son sus logos por todas partes, sino tarifas competitivas y más atractivas? Ya sé que es difícil, pero no pierdo la esperanza.

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