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domingo, 20 de febrero de 2011

El perro musical


Una de las fantasías más frecuentes en muy diversas especie de la ficción consiste en la posibilidad de que los animales hablen, es decir no solo que se comuniquen entre sí, cosa que, evidentemente hacen, sino que nos digan cosas a nosotros y que podamos entender cuanto digan. No cabe duda de que nuestro sentido de la realidad se enriquecería de poderse realizar tales prodigios y, aunque supongo que quedarían misterios por resolver, el relativismo habría dado un paso de gigante, me parece. Bueno, a lo que iba.
Me pasa con la música algo parecido a lo que me pasa con los animales, que me suena, pero, con lastimosa frecuencia, no soy capaz de decir a qué, aunque sea capaz de reconocerla y de tararearla. Pienso que es una falta de educación del oído porque la enseñanza musical, entre los de mi edad, es generalmente inexistente. El caso es que esta carencia me hace sufrir siempre que no consigo identificar, y me pasa mucho, lo que estoy escuchando y me tenga que conformar con decir, ”me parece que es Mendelssohn” o “me suena a Mahler”, y cosas así. Pues bien, señores, mis problemas se han acabado. Resulta que había oído hablar de que en el I phone se podía instalar un programa que identificase cualquier melodía que estuviese sonando, pero como no tengo un I phone, pues me limite a pensar eso de que “hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad” y no hice más. Pero héteme aquí que uno de mis hijos, que, como yo, tiene un teléfono Android, me dice que eso ya existe en la tienda de Android, que hay varios, que son gratuitos y que funcionan extraordinariamente bien. En un minuto lo instalo y compruebo, asombrado, lo simple y perfecto que es. Se acabaron mis jaquecas tratando de identificar algo que reconozco, pero cuyo nombre no recuerdo, aunque sepa, más o menos, identificar la época, el estilo y, en ocasiones, hasta el autor y la obra. Es difícil que alguien me haya dado nunca tanto por tan poco, como este SoundHound tan amable, y del que ya no me separaré jamás.   

2 comentarios:

David dijo...

Pues sí, es algo que en bastantes ocasiones he querido tener (por cierto, ¿funciona si se le tararea algo?). Desde el punto de vista más de análisis tecnológico, la aplicación está relacionada con el interesante campo de la búsqueda de información y la relación de distintas informaciones, incluso de distintos tipos. Se ha hecho mucho en el terreno de la búsqueda de texto, y se sigue investigando mucho en ese terreno, pero la búsqueda de imágenes y no digamos ya de música va más atrasada. Será intesante, por otra pate, ver cómo se desarrollan formas de búsqueda mixta. Al final del camino se vislumbra la interrelación de toda la información, con múltiples fuentes nuevas (p.ej., la famosa Internet of Things) y un paradigma de representación unificado, o al menos ricamente enlazado. ¡O que se yo hacia dónde vamos!

José Luis González Quirós dijo...

Para David:

Lo que yo he probado es que va bien con tarareos y música pop, pero falla mucho en piezas clásicas, pese a lo que digo en el post. De cualquier modo es un gran invento, no cabe duda, y se irá mejorando. Un abrazo,