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miércoles, 3 de febrero de 2010

Francia desafía a Google

El ministro de Cultura francés pretende que Google, al que acusa de "conquistador" del espacio digital europeo, no obtenga el uso exclusivo de los libros que digitaliza. Este discurso tiene su precedente más conocido en un artículo publicado en Le Monde en 2005 por el antiguo presidente de la Biblioteca Nacional de Francia, Jean-Noël Jeanneney.

Haría bien el ministro en preguntarse en primer lugar porqué el "conquistador" proviene de EE.UU. y no de Francia, y, en segundo lugar, qué sucedió con el buscador pan-europeo Quaero, presentado a bombo y platillo como una respuesta à la Airbus frente al reto lanzado por Google. Quaero es ya historia. Además, es difícil entender a qué se refiere el ministro cuando se refiere a Google como conquistador. Puede que Google se haya convertido en un imperio que empieza a representar un peligroso monopolio en la red, pero, en cualquier caso, ello se debe a su buen hacer, que ha sido recompensado por los usuarios que han elegido hacer uso de sus servicios.

Tanto José Luis González Quirós como quien esto escribe tenemos dos libros indexados en Google Libros. Ambos libros (uno en inglés y otro en castellano) nos permiten tener visibilidad en el mundo entero y nos dan la posibilidad, primero, de ser leídos y, segundo, de conseguir unos pocos eurillos adicionales. Por supuesto, aún no existe la posibilidad de que hagamos lo propio ni con Gallica ni con la Biblioteca Digital Hispánica.

En relación al derecho de exclusividad de Google al que se refiere el ministro francés de la Cultura, Frédéric Mitterrand, parece sensato que Google reclame la exclusividad del 80% de las obras escaneadas para proteger así la inversión realizada, a saber, la digitalización de millones de libros de bibliotecas públicas y/o privadas gracias al músculo de su capitalización bursátil. No hay que olvidar que Google es una empresa privada que ha arriesgado, y mucho, invirtiendo en cultura, y tiene por tanto todo el derecho en recuperar la inversión realizada no permitiendo a la competencia tener acceso a los fondos digitalizados. Hasta donde yo sé, Google no se opone a que otros buscadores (Yahoo, Microsoft Live, Ask Jeeves, etc.) hagan lo propio. Tal vez el problema es que nadie más tiene la osadía que ha tenido Google, a saber, de entrar en un coto hasta hace poco cerrado, en manos de museos y bibliotecas públicas que guardaban sus fondos como tesoros propios.

Me malicio que algunos responsables culturales y ministros piensan que en el momento en que todos seamos poseedores de sus tesoros, desaparecerá la razón de ser de sus bibliotecas y de sus ministerios. Creo que su equivocación radica en pensar que su cometido futuro, en la era digital, habrá de ser obligatoriamente el mismo que en el pasado, a saber, la guarda y custodia de los textos. Es hora que vayan entendiendo que las reglas de juego han cambiado y que si Google es más rápido en ofrecernos cultura es porque ha entendido mejor que nadie lo que buscan sus usuarios.


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