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martes, 1 de septiembre de 2009

Pedantwitter contra Twitter

Según parece, las lumbreras de una empresa norteamericana cuyo nombre mejor mantenemos en el olvido han realizado un estudio sobre las “conversaciones” que suelen tener lugar en Twitter. Estos grandes genios han descubierto que el 40% de los diálogos tuiteados son “cháchara inútil” frente a un ocho por ciento de mensajes que contienen “información de valor”. Y dicen que sus conclusiones son interesantes e inesperadas. Y con unos grandes titulares que vienen a decir que Twitter es una chorrada se han hecho conocidos en todo el mundo.

Impresionante, de verdad. Sin palabras me quedo. Twitter está diseñado para que la gente se diga en 140 caracteres máximo (menos que en un SMS normal) simplemente lo que está haciendo en cada momento. En la página personalizada de entrada, ya aparece arriba la pregunta “What are you doing?”, bien clara. Es decir, es una invitación a que las personas comenten entre sí las cosas que hacen, con un número de palabras mínimo. ¿Qué esperaban estas luminarias encontrar en los mensajes? ¿Claves para evitar el calentamiento global? Y, además, ¿qué problema hay con la cháchara inútil? ¿Es que fuera de Internet las conversaciones que solemos mantener son las que tenían Platón y Aristóteles en sus paseos por la Academia y yo no me he enterado? Las tardes en que estos investigadores van al supermercado a comprar verduras, ¿qué tipo de conversaciones tienen? ¿Y cuando charlan en los ascensores? Cuando están en su empresa y llaman al trabajo de su mujer, a última hora del día, ¿despachan la conversación con un “voy para allá, ¿compro algo de cena?”, o se ponen a divagar sobre física cuántica? No sólo todos, absolutamente todos, tenemos charlas inútiles a lo largo del día, sino que no hay ningún problema en ello y quizá sean necesarias.

La cuestión, y aquí reside el problema, es denostar a cualquier precio los presuntos “descubrimientos” o “bombazos” que suceden en Internet, quitándoles importancia de la manera que sea. Que conste que yo no uso Twitter, pero no se me ocurriría insultar a un programa que relaciona todos los días a cientos de millones de personas, con el mismo nivel de superficialidad con el que nos relacionamos los demás fuera. Es inadmisible que se le pida a Twitter que genere por sí mismo inteligencia en sus usuarios, cosa que nunca se le había pedido a nada (digital o analógico) en la historia de la humanidad. Entre líneas ese estudio –y las noticias que lo acogen– están pidiéndole al sistema que sea no un canal de comunicación, sino un intensificador filosófico, algo que transmute en oro líquido las ideas de las pobres personas que han accedido al mismo. Twitter es culpable de no mejorarnos como humanos, de mantenernos tal y como somos, corrientes, cotidianos, insustanciales la mayoría del tiempo, como si tuviéramos obligación de ser sublimes sin solución de continuidad, según el precepto baudeleriano.

Es curiosa esta nueva forma de luddismo, de tecnofobia, que exige a todo lo que venga de Internet unas prestaciones y una capacidad que no se le exige a nada analógico, a nada que haya fuera de la Red.

Twitter ha demostrado su eficacia para mantener en una relación superficial pero constante a personas, sobre todo mayores. Frente a otros programas digitales, es paradójicamente usado por personas de cierta edad. La razón la exponía hace poco un artículo del
New York Times: los adolescentes no quieren usar un programa destinado a comentar lo que hacen en cada momento: en realidad prefieren que eso no se sepa mucho para evitar la sobreprotección paterna y el control. Como agudamente ha entendido la publicidad estadounidense de uno de los gadgets del iPhone, que permite tener controlado mediante el Google Earth a otro usuario que lo acepte, los hijos detestan que sus padres sepan en todo momento dónde están y qué hacen, y Twitter es el modo perfecto de conseguir una de las dos cosas. Para no tener broncas en casa por no aceptar como amigos a los padres dentro del sistema Twitter, prefieren simplemente estar al margen del mismo.

Twitter no es la penicilina, de acuerdo. Ni falta que hace. Tampoco va a ser un revulsivo para nada. La revista mexicana de cultura digital Picnic incluía en su último número un divertido artículo de Alonso Ruvalcaba titulado “Micropoética de Twitter”, donde el autor demostraba que no hay muchas razones para poner en esa red social nuestras esperanzas sobre el futuro de la poesía. Ni falta que hace, tampoco se creó para eso.

Del mismo modo que nadie usa una batidora para resolver problemas sociales ni le exige a su microondas que haga aparecer en su pantalla pensamientos profundos, no deberíamos exigirle a las redes sociales más que cumplan lo que prometen; esto es: que sean redes y que sean sociales; que comuniquen informáticamente a personas. Cualquier otra exigencia de sabiduría habría que hacérsela a esos extemporáneos demandantes de profundidad.

No obstante, y al parecer con ánimo de que no se diga que los tecnófilos carecen de autocrítica o que no intentan mejorar, y para apaciguar a los genios de la empresa que hizo el estudio, se ha creado una nueva red social, llamada Pedantwitter, en la que sólo pueden participar personas con un coeficiente intelectual muy alto, o que tengan mucho dinero... Se puede acceder a Pedantwitter a través de la dirección www.¿EstánUstedesBebidos...org. Transcribo aquí una de las primeras conversaciones corales que han tenido lugar esta semana:


@dubitativa
¿Creéis que debería perdonar a mi padre por los malos tratos sufridos en mi infancia?

@gödel2.0
Galois pensó en la última noche de su vida que sólo 8 de las 24 permutaciones cumplían la restricción de que xsub1 + xsub2=0, y x1 y x3 y x4=0. ¡Qué tío!

@eztoezhorrorozo
dubitativa, no vuelques sobre tus progenitores la violencia recibida, saca de ti la culpa. Ven a mi consulta, 91 25566499983, tardes 20% descuento.

@sonlasdoceycuarto
¿Traduciríais los versos de Celan es gab / keinen Namen meh für / das, was uns trieb como ya no quedaba nombre / para lo que nos movía?

@picarona
Ay, que me tiene loca la Crítica de la razón pura de Kant, ¿podéis ayudarme con el análisis del sujeto trascendental, que tengo que ir a hacer la compra?

@crepusculo
Aquí estoy, comiendo una lata de atún e intentando decidirme sobre si es más útil la imagen-cristal de Deleuze o la imagen-tiempo de Didi-Huberman.

@conunKantoenlosdientes
Picarona, deberías comenzar por clarificar la perspectiva analítica sobre la que vas a operar; ¿en el marco de un debate ontológico o de u

@porreti
No me imagino una organización estatal que produzca la emancipación social y la igualdad económica de oportunidades al mismo tiempo.

@conunKantoenlosdientes
Coño, no seáis tan tacaños y poned más espacio disponible, que las frases suelen hacerse interesantes a partir de los ciento ochenta caracter

@conunKantoenlosdientes
cabrones


¡Guau! ¡¡¡Este Pedantwitter va a ser superpopular!!! Vamos, es que no sé cómo estos empresarios no se habían dado cuenta del negocio. Me alegro de que otros se lo hayan arrebatado. Voy a darme de alta ahora mismo. ¿Quieres ser mi amigo?

3 comentarios:

Ana Nistal dijo...

¡Magnífico escrito!, me ha alegrado el día a esta hora temprana.
Mil gracias.

Se podría hacer un paquete "pedant" completo: una pedantwiki que sólo tuviese definiciones de términos filosóficos del postmosdernismo o una pedantbook, que sólo admitiese "amigos" tras la presentación de un ensayo de física cuántica.

Vicente Luis Mora dijo...

Ja ja no estaría mal. Por cierto, en mi blog se ha suscitado bastante debate sobre este post, Ana. Te paso el enlace, por si tienes tiempo:
http://vicenteluismora.blogspot.com/2009/08/pedantwitter-contra-twitter.html
Saludos

Karim Gherab Martín dijo...

No me extraña porque te ha salido un texto lúcido y lucido. ¡Enhorabuena!