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domingo, 5 de julio de 2009

Kurzweil

Me parece que ninguno de los libros de Ray Kurzweil se han traducido al español, y que lo que pueda saber el gran público acerca de sus teorías se reducirá, probablemente, a alguna entrevista en relación con su propensión a ingerir una abundantísima clase de pastillas, y a relacionar ese hábito con el logro de la longevidad, o a la entrevista que le hizo Eduardo Punset en 2008. Kurzweil no es ningún chalado, desde luego. Sus empresas han tenido que ver con la invención de los OCR o programas de reconocimiento de textos, los scaneres y los sintetizadores, y es uno de los pensadores más prestigiosose influyentes en el mundo de las tecnologías de la información.

Lo traigo aquí a colación porque, leyendo sus obras, me he encontrado con que, en el fondo de su pensamiento, hay una inspiración muy cercana a una idea orteguiana referente a la relación entre la naturaleza humana y la tecnología. Dice Kurzweil que nuestra especie está inherentemente empeñada en extender sus capacidades físicas y mentales más allá de sus limitaciones corrientes, una afirmación que está en la base de la meditación orteguiana de la técnica.

Naturalmente, Kurzweil no se limita a constatar esto, sino que, y aquí está lo más característico de su obra, apuesta de manera decidida por la idea de que la tecnología y la naturaleza humana se fusionaran para trascender lo que hasta ahora hemos sido. Los más jóvenes podrán ver hasta qué punto acierta el bueno de Ray, porque se fija como horizonte la primera mitad de este siglo, que ya va para la decena de años. Otros podremos permitirnos el lujo de discutirle porque seguramente no llegaremos a la cita, que, como de costumbre, traerá algún retraso. Ray arriesga mucho, y el que arriesga adquiere una propensión a equivocarse. Yo casi me conformo con comprobar si resulta cierto el pronóstico que atribuye a Watson de que, antes de diez años, la FDA autorizará una sustancia que permita comer sin límites y sin miedo a la obesidad: no sería un mal comienzo para una serie de profecías muy llamativas.

2 comentarios:

Karim Gherab Martín dijo...

Tuve la oportunidad de asistir a la presentación de su próxima película "The Singularity is Near" en Boston, en The Coolidge Corner Theatre, hace un par de meses. A pesar de la recomendación de un amigo filósofo de la tecnología para que fuera a escucharle, he de decir que me resultó decepcionante.

Sin menospreciar sus méritos pasados relacionados con el OCR y similares, me pareció un charlatán, aunque buen showman. Se nota que ha leído mucho de tecnología y poco de filosofía de la mente, porque un Hilary Putnam lo hubiera dejado fuera de juego en un santiamén.

De hecho, alguien que no era Putnam le preguntó si era capaz de decirnos un método para copiar nuestras mentes (o almas), convertirlas en software (con el pertinente OCR) y guardarlas en una máquina con el fin de que vivamos eternamente. Vamos... un simple copy-paste informático, sin necesidad de tomar pastillas antioxidantes ni nada parecido.

Creo que, excepto Kurzweil, el resto de almas del insigne teatro nos quedamos con la impresión que la Singularidad de Kurzweil aún queda más lejos que las apuestas de Turing sobre la Inteligencia Artificial.

Me cuento entre los tecnoptimistas, pero suelo desconfiar de los tecnoexagerados.

José Luis González Quirós dijo...

Por supuesto, estoy de acuerdo, porque la tecnología puede ser indiscernible de la magia y, por tanto, pretencioso-mentirosa..., pero me emocionó lo de las pastillas para no engordar, ya me entiendes..