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viernes, 3 de octubre de 2008

¿Es Internet una reinvención de la artesanía?

A mediados del siglo XX, en su libro Cibernética y Sociedad, Norbert Wiener tomaba el ejemplo de la ciudades para explicar lo que entendía por cibernética. Wiener señalaba la creciente industrialización de las ciudades como responsable del declive de la artesanía, el nacimeinto del binomio proletariado/fábricas. Sin duda, el término cibernética era adecuado pues proviene del griego kibernetes (esto es, timonel). Las fábricas necesitan un timonel, una estructura jerárquica que señale la dirección y se responsabilice de la decisión, un tipo de estructura y cultura organizativa que el físico Freeman Dyson ha denominado "napoleónica". Era el fin de la artesanía y el comienzo de los procesos de producción industrial en masa.

Hoy en día, pienso que la facilidad de comunicación que ofrece Internet está invirtiendo el proceso. Cada vez hay más gente que trabaja desde casa, expertos que se desvinculan de sus empresas multinacionales para convertirse en consultores independientes (free-lance). Emergen de nuevo las culturas locales, un nuevo tipo de artesanía que requiere de inventiva individual y una red de colaboradores (en muchas ocasiones económicamente desinteresados). Internet ofrece cada vez más nichos pequeños en los que hacer negocio, en donde prima más la "producción social en masa" que la arriba mencionada "producción industrial en masa", es el poder de lo que los anglosajones (que van por delante en esto de la innovación) denominan The Long Tail. En cierto modo, Internet fomenta la subsidiariedad productiva e innovadora, favoreciendo la innovación del artesano por encima del dirigismo del timonel o, en lenguaje dysoniano, al tolstoyano por encima del napoléonico.

Pero es necesario recalcar que Wiener entendía el papel del timonel en el sentido de retroalimentación, es decir, de aprendizaje de los comportamientos mecánicos de salida de un organismo cibernético. En las máquinas, la pauta/decisión final la establece el diseñador del programa. Sin embargo, en las redes sociales, el camino lo van marcando los usuarios, y ese camino no está determinado mecánicamente de antemano, sino que se va creando a cada clic de ratón, a cada nueva línea de programa que una mente libre decide añadir. Este aspecto de Internet le habría encantado a Wiener, un tipo que se pasaba las horas en el MIT paseando de despacho en despacho con ganas de discutir con otros individuos acertijos científicos.

3 comentarios:

José Luis González Quirós dijo...

Es evidente que el papel de los usuarios está siendo muy importante, pero ello no debería llevarnos a ver en los usuarios una especie de sabiduría superior. Será superior cuando lo sea, pero no siempre. Quiero decir que los usuarios son los responsables, aunque no únicos, de lo bueno y de lo malo, y lo malo abunda, también en Internet. Lo que está ocurriendo es que el número de las personas capaces de aportar algo de interés crece de manera espectacular. En este sentido, la metáfora tolstoyana de Dyson es muy exacta. Pero no todos los usuarios son tolstoyanos: muchos son napoleónicos y aún peores. Y continúan existiendo muchas instituciones que se empeñan en controlar desde arriba lo que ha de ser necesariamente abierto, abierto pero no absolutamente indeterminado porque el caos carece completamente de interés.

mgv dijo...

Karim, se me ocurre una forma, quizás interesante, de comprobar si Internet es, o será, una reinvención de la artesanía. Podemos preguntarnos si Internet está generando o generará una economía de trueque acorde a esa cultura de producción e innovación artesanal.

Me refiero a alternativas al pago directo de licencias y cuotas para acceder a servicios y/o contenidos o el pago indirecto a través de publicidad.

¿Será posible que se ofrezcan contenidos o servicios de calidad a cambio de acceso a las aportaciones de los internautas? ¿Será posible, por ejemplo, que un internauta intercambie el acceso a su base de datos y de ficheros de música popular por el uso de una aplicación para el intercambio de fotos y vídeos? ¿o por formar parte de una nueva red social?

Algo así venía a decir Robert Cailliau en un reportaje de BBC News, titulado Luminaries look to the future web, del 30 de abril de 2008:

We should also be able to break the vicious cycle of author, reader and advertiser. I'd like the reader to decide if he is willing to pay minute sums for content.

I'd like the economics of web to be controlled between authors and readers, not advertiser
.

Karim Gherab Martín dijo...

Me parece muy interesante la idea. Lo cierto es que no se me habia ocurrido pensar en ella, pero, en efecto, es una posibilidad con recorrido. Sin embargo, lo veo un poco lejano porque requiere de un cambio de mentalidad aun mas grande que el de tele-trabajo, por ejemplo. Es mas, creo que probablemente sea necesario consolidar primero las culturas locales, acostumbrarnos a la nueva ciber-artesania de la que hablo en el blog, que cada individuo sea en cierto modo responsable y consciente de que los medios de produccion estan en sus manos, para que empiece a emerger una economia basada en algun tipo de trueque como el que comentas. Creo que la tecnologia digital nos permitira algun dia llegar a modelos (aunque tal vez no en todos los ambitos y sectores) como el que comentas, pero llevara su tiempo.