Página del autor

Pincha aquí si quieres ir a la página del autor

miércoles, 1 de octubre de 2008

Conexión rápida y gratuita

Llevo unos días por los EEUUU, por sus entrañas vaqueras más tópicas para esos europeos, listos cultos y progresistas que tanto saben y tan bien organizarían el mundo (si el mundo les dejara) y que suelen llevar la voz cantante en España. Supongo que aquí debe haber cosas muy malas, para no hablar de las personas, pero, para empezar, con lo que me encuentro es con bastantes sorpresas agradables o muy agradables. Los precios, por ejemplo, casi de cualquier cosa y no es solo una consecuencia de la relación dolar euro; en un gran almacen, y no estaba de rebajas, he podido comprar unos estupendos nikis de algodón a 6 dólares la unidad; un amigo mío profesor en  la Universidad de Boulder, Colorado, me invita a cenar en su casa en medio de la pradera y al pie de las Rocosas: pues resulta que es como yo me imaginaba la granja de Bush y que se la ha podido comprar con lo que le pagan: aseguro que es la casa más hermosa que he visto en muchos años. Pero bueno no quería hablar de eso, sino de las conexiones a Internet. En todos los hoteles en que he estado hay un cable muy raro que te lo conectas a tu PC y la cosa funciona muy bien, solo a 100 Mbps, pero muy bien. Lo raro es que no tienes que pagar nada, ni hablar con recepción, ni comprar una tarjetita y rasparla ni ninguna de esas mamonadas que se estilan en nuestros lares.  Lo dicho, estos americanos son muy tontos. no saben ganar el dinero que se ganaTelefónica con estas cositas. No me extraña que tengan la crisis que tienen. ¡Ah!, por cierto, el hotel me cuesta 65 dólares. Encima, la gente es amable y si los miras te sonríen.  ¡Qué país tan raro!

1 comentario:

Karim Gherab Martín dijo...

El miércoles pasado estuve en San Sebastián, donde participé en el Congreso de Ontología (http://www.ontologia.net/), en la Facultad de Filosofía de la Universidad del País Vasco. Pues resulta que no pude conectarme a Inernet porque había que tener descargado no sé qué programilla y había que tener el carné de la universidad, y no sé cuantas cosas más. Algo parecido me ha sucedido en otras universidades españolas, como por ejemplo la UCM o la UAM.

Salí del edificio y me dirigí a una cafetería que había enfrente y pude por fin acceder a Internet, y consultar fuentes de conocimiento que desde la Universidad me resultaba imposible. Es cuanto menos decepcionante que una universidad pública ponga barreras al acceso al conocimiento.

Por cierto, en la facultad de Filosofía de la Universidad de Harvard (una universidad PRIVADA) cualquiera que lleve un portatil y tarjeta de conexión WiFi puede acceder gratuitamente a Internet.