viernes 27 de enero de 2012

¿Privacidad amenazada?

Google anuncia un cambio en sus políticas de privacidad y mucha gente se siente amenazada. No sé si es razonable quejarse de los efectos de acciones que deseamos realizar: queremos manejar más y más información, pero queremos, a la vez, que se sepa menos de nosotros, y, sin embargo, ser famosos. No hay manera de atar tantas moscas por el rabo. Google es muy útil, pero para serlo acumula mucha información, pues bien, no debiéramos quejarnos de que sepa tanto si queremos seguir usando tan cómoda y plácidamente sus servicios. En mi caso, al menos, les autorizo expresamente a sacar las conclusiones que proceda, y les felicito efusivamente si ganan dinero con ello. 

jueves 26 de enero de 2012

Megaupload y el cine

A pesar de pasarme el día pegado a la pantalla no había oído hablar de Megaupload hasta el día de su cierre, supongo que me explico. Ese mismo día fui a ver una película y encontré la sala extraordinariamente llena; poco después alguien me dijo que se debía al cierre de la web de marras, lo que me produjo un asombro considerable. Ahora veo que la cosa no fue para tanto, lo que parece más lógico. La sala estaba llena porque la promoción de la peli había sido intensa, el tema era apetecible y, además, no salían ni vámpiros ni superhéroes. Las razones del éxito nunca son simples, y los fracasos nunca debieran cargarse en factores ajenos, ni siquiera en el caso del cine.

miércoles 25 de enero de 2012

Las revistas científicas y sus prácticas

Las revistas científicas más poderosas están apoyadas en modelos de negocio muy discutibles; dicho un poco a lo bruto, viven de un trabajo que no financian, y le sacan un dinero tremendo als instituciones gracias a las cuales se produce el trabajo que ellas publican. Se trata, como se ve, de un negocio demasiado redondo. las protestas de los científicos menudean y no es difícil presagiar que algo deberá cambiar, más pronto que tare. Manuel González Villa me cuenta esta protesta de los topólogos, gentes muy de bien. 

martes 24 de enero de 2012

El que avisa es Millán

José Antonio Millán, siempre ojo avizor, advierte sobre algunos riesgos, o complicaciones, o recursividades, o lo que sea, que puede traer la mescolanza de la red Google+ con el buscador, aunque también podrá haber ventajas, que, de momento, yo no veo. 

lunes 23 de enero de 2012

Otra de teléfonos

Telefónica vuelve a reestructurar su cúpula, aunque lo que debiera hacer es reestructurar sus formas de atender al cliente, a mi, por lo menos. Les cuento la última. Me llaman la semana pasada para ofrecerme la sustitución del ADSL normal por fibra óptica, trato de enterarme de las condiciones y el asunto es tan confuso que pido tiempo para consultar a mis asesores y no firmar mi pena de muerte. Dos días después otro equipo me llama para ofrecerme exactamente lo mismo pero esta vez de forma enteramente gratuita: ya me dirán si no resulta mosqueante. 

sábado 21 de enero de 2012

Que me lo expliquen

El cierre de Megaupload, que parece una empresa más perversa de lo que es porque sus promotores no son americanos y el alemán first one está muy gordo, ha puesto muy contentos a los partidarios de que los tenedores de derechos de autor amplíen ad infinitum los medios represores de las violaciones que les afligen, y solo de esas. Me temo, sin embargo, que el cierre de Megaupload, que aplaudo sin reservas, visto lo visto, demuestra que no hace falta ninguna nueva ley, digo yo. 

viernes 20 de enero de 2012

El libro en la escuela

Appel acaba de presentar un software de autoedición para que los profesores preparen materiales para sus alumnos. Se trata de un campo en el que hay mucho retraso, pues no en vano la industria textil ha sido un pingüe negocio. Pero llegará el momento, y está cada vez más cerca, de que los libros gordos para estudiar sean tan poco funcionales como los pizarrines que yo recuerdo en mis primeros años de escuela rural. 

jueves 19 de enero de 2012

Uno que piensa


Aunque sea frecuente leer cosas un tanto estrambóticas en torno a las implicaciones culturales del desarrollo tecnológico, ya que como dice Gelernter, el mundo de la informática está lleno de chalados, el libro de Jaron Lanier, notable ingeniero y artista, una de las 100 personas más influyentes en 2011 según Time, es un análisis, lleno de buen sentido, de cuestiones que no hay otro remedio que plantear a propósito de la cada vez mayor influencia de la tecnología.
Lanier está en los antípodas de visionarios como Kurzweil y de filósofos en exceso optimistas sobre el signo positivo de todo lo que ocurre, pero no es ningún ludita, ni habla de oídas. El objetivo de su análisis es recordar una verdad elemental, pero que se olvida: somos las personas y no las máquinas, quienes creamos cualquier cosa que pueda ser interesante, somos nosotros y no el software quienes podemos hacer que haya cosas valiosas en la red y en el mundo. Larnier distingue entre el estímulo creativo y altruista de quienes iniciaron la revolución digital, y el sesgo antihumanista que muchos se han obstinado en imponer como el mensaje filosófico de esta nueva era, un necio empeño en sustituir lo humano por una deformación que lo empobrece.
Lanier, que conoce sobradamente bien las tecnologías, sus aplicaciones y el mundo de los negocios, es bastante crítico con la mentalidad de maoísmo colectivista, o totalitarismo cibernético, como el los llama, que se ha ido extendiendo, y que supone olvidar que nada de cuanto se ha hecho y es interesante habría existido sin el esfuerzo, la imaginación y el arrojo de un creador original, no de ninguna nube, noosfera, colmena o red colectiva, estandarizada y anónima.
Este libro ha sido deliberadamente  escrito con sencillez, y es una guía muy útil para pensar en todo lo que está pasando y en cómo se han modificado la tecnología misma, los negocios y la cultura. Lanier advierte sobre el riesgo, que es connatural a cualquier despliegue tecnológico, de que decisiones que se toman ahora condicionen de manera decisiva el futuro posible y recomienda que, en particular, pongamos límite a suposiciones tales como la cultura del anonimato o la filosofía de la absoluta gratuidad, un tipo de picaresca que les permite a algunos soñarse estúpidamente similares a los grandes reformadores de la era moderna, como émulos de auténticos liberadores. Un falso y peligroso idealismo digital que pretende acabar con la autoría, la conciencia y la persona individual, está, efectivamente en marcha, y el libro de Lanier nos pone en guardia contra esas viejas supercherías, ahora disfrazadas de modernidad, de una supuesta cultura que no es sino pastiche sin gracia ni interés. 

martes 17 de enero de 2012

Woz&Android&Iphone


Me interesa esta declaración de Steve Wozniak, uno de los pioneros de la era digital, tan favorable a Android, aunque no contra el Iphone. El punto que querría destacar es algo que a muchos les parece un error de Android, el hecho de que exija, de algún modo, más interés y afición que el que se supone otorgan las facilidades del entorno Mac. Yo creo que la tecnología es tanto más interesante cuanto mejor se entiende, y que eso es más fácil con Android, aunque hacerse con él sea más difícil, según parece. Así lo veo.

lunes 16 de enero de 2012

El WhatsApp de las operadoras

Se anuncia que las tres grandes operadoras que controlan el cotarro telefonil en España van a poner en marcha su propio WhatsApp: ¡que me digan dónde, que me apunto rápido! ¡Qué gusto da verlas tan dispuestas a la innovación y a atender a sus clientes! En fin, que hay quienes se empeñan en demostrar que, además de malos, son tontos. ¿Se acuerdan de Infovía? Pues esto será lo mismo, gastar el dinerto para no hacer nada útil y molestar lo que se pueda. 

domingo 15 de enero de 2012

La SOPA es indigesta

Buen lío hay en los EEUU con la SOPA, una especie de Ley Sinde americana, con perdón por la ligereza de la metáfora. Algo debe estar muy mal cuando gentes tan serias e importantes como Google, se oponen a su maximalismo. Obama ya ha dicho que tampoco está dispuesto al trágala que se pretende. Es evidente que hay derechos en conflicto, pero no se puede llegar tan lejos para defender los intereses de unas industrias que deberían gastar más en imaginación y menos en abogados y lobbystas. 

sábado 14 de enero de 2012

Lo dice Ballmer

Aunque el buen sentido escasea, parece que Ballmer conserva el suyo"Para Microsoft nada es más importante que Windows", ha dicho en el CES. Cuando todos compitten con todo, y ese es un error, si es que lo es, en el que seguramente ha incurrido Microsoft más de una vez, es reconfortante ver que alguien se da cuenta de que lo importante es hacer cada vez mejor lo que se hace muy bien y da buenos frutos. 
Uno comprende que esto es una carrera, y muy complicada, y que hay que vigilar de reojo al competidor, pero lo más importante, siempre, es correr más y correr mejor, y eso difícilmente se consigue imitando a otros. 

viernes 13 de enero de 2012

Lo dice Schmidt

El de Google, y es santa palabra: "A mí no me preocupa si me copian. Me preocuparía si sacaran mejores productos que el mío". Detrás de las protecciones de derechos se ocultan, muchas veces, auténticos frenos a la competencia, al progreso común; es evidente que la autoría exige un respeto, pero no poder usar lo que otros han descubierto es algo más que una pretensión razonable. ¡Qué sería de nuestro mundo si Newton u otros genios de su nivel, si es que los hay, hubiesen pretendido patentar sus hallazgos! Es evidente que tenemos un problema, y que no es fácil, pero la guerra de patentes es un disparate y el proteccionismo a ultranza de la supuesta propiedad es el colmo de los errores. 

miércoles 11 de enero de 2012

Más servicios y llamadas más baratas

Me parece extraordinariamente atractiva la idea de un directivo de Free una telefónica francesa, cuyo rastro en la red lamento haber  perdido, según la cual la tarifa de un móvil debería ser plana del todo y no sobrepasar los 30 euros al mes: ¿cómo? pues sencillamente sacando al móvil rendimientos por las comisiones que ahora se sacan, por ejemplo, a otros instrumentos de pago, como las tarjetas, por citar lo más obvio, es decir, universalizando las utilidades de los móviles hasta convertirlos en una especie de instrumento universal, y no cobrando lo que realmente no se gasta, aunque se use mucho el móvil para llamar o acceder a la red.  Es absurdo que estemos coartando nuestra capacidad de uso pensando en la factura, que ahora es realmente abusiva. Hay que limitarla e imaginar otras maneras para que las telefónicas generen ingresos a través del móvil, pero sin limitar su utilidad básica con restricciones tarifarias del uso primario. 

martes 10 de enero de 2012

El demonio de los dominios

El ICANN continúa con su política expansiva, liberalizando la gestión de dominios que, hasta hace muy poco, era realmente muy restrictiva. Algunas marcas ven en esto un gran peligro, y yo creo que no cabe ver otra cosa que una gran oportunidad: nadie sabe lo que acabará pasando, pero es posible que esta ampliación cree un espacio mayor para introducir orden, que es lo que la red necesita, un orden no impuesto sino asumido, un incremento de la calidad y de los avales, pero ya se verá. En fin, el demonio de los dominios o el dominio de los demonios.

lunes 9 de enero de 2012

El futuro de la TV

Aunque hacer de profeta es absurdo, creo que en relación con los smartphones, ya se ha hecho lo esencial, aunque no cesarán de ampliarse los usos y las aplicaciones. En cambio creo que lo de la tele, de lo que se viene hablando desde hace casi treinta años, está todo por hacer, aunque ahora empiezan a verse algunos apuntes. No es un problema de aparatos, sino de ideas.

sábado 7 de enero de 2012

Dos modelos de tableta y ¿sólo dos?

Al anunciarse que Google prepara su tableta, la pregunta es si competirá con el I pad o con el Kindle Fire de Amazon, que parecen los dos modelos de éxito más claros. Me parecería decepcionante que Google no intentase algo distinto a esas dos posibilidades, aunque bien pudiera suceder que lo intente y que los analistas no sepan verlo: lo realmente malo sería  que no lo viesen los clientes. Creo que no se puede discutir que Jobs ha creado un nuevo aparato, ha descubierto un hueco en el programa de uso de gadgets de los usuarios, pero tengo mis dudas de que o se pueda orientar ese uso de manera distinta y me imagino que esa bien podrá ser la clave de un éxito que raramente se encontrará en la pura imitación. 

jueves 5 de enero de 2012

La incompetencia de competencia

Es un escándalo el modo en que las grandes operadoras de telefonía se ciscan en los derechos de los consumidores, la forma en que les sablean y abusan de su mansedumbre e infinita paciencia . De vez en cuando la comisión de la competencia despierta de su sesteo y abre un expediente, aunque raramente por motivos de peso que todos los usuarios conocemos a la perfección, pero, en fin, por lago se empieza. 

lunes 2 de enero de 2012

Un, dos, tres

Hoy he almorzado con un amigo entusiasta del I pad, un género que abunda. Mis dudas al respecto siguen siendo dos: si tiene sentido que los que pasamos el día ante la pantalla del PC tengamos siempre a mano otro cacharro que hace lo mismo aunque sea más pequeño, y, en segundo lugar, si no sería lógico que eso se pudiese hacer con un teléfono ligeramente mayor que los que hay ahora mismo, pero menos aparatoso que el cacharro de Apple cuya única ventaja evidente es que es más ligero que un portátil. Hoy he tenido noticia de una alternativa, una especie de pequeño repetidor del teléfono que pone a mano lo más esencial, que evita tener que sacarlo de manera continua del bolsillo, y que acaso pueda servir para que el teléfono llegue a ser una tableta algo más pequeña; mientras tanto, sigue la batalla de los formatos, tabletas, ultrabooks, etc. un sinfín de ensayos hasta que aparezca el gadget asesino, aunque muchos creen que es el I pad. 

domingo 1 de enero de 2012

La primavera de los autores

Los autores de libros deberían impulsar la digitalización, porque, de este modo, podrán obtener una parte mayor de la tarta de las ventas. No verlo así es una ceguera, y las quejas por la piratería suponen un antifaz a esa ceguera. Nadie copiaría ediciones baratas y bien hechas, por la misma razón que ningún particular fotocopiaría un periódico, pero si se insiste en que los libros digitales valgan casi veinte euros se está abonando una auténtica rebelión contra ese abuso de supuestos derechos por parte de los editores, gente que se suponía avispada.